domingo, 2 de octubre de 2005

SEPTIEMBRE 2005. INICIO. María es una hermosa muchacha huérfana que llegó a la mansión de la familia Velati siendo una niña, cuando por caridad, Renato Velati, poderoso hombre de negocios, decidió recogerla. María trabaja en esa casa como sirvienta, sufriendo siempre a causa de las groserías de Lilia y Alejandra, pero siempre protegida por Renato. María está enamorada, en silencio, de Ricardo, hijo mayor de Renato y Lilia, con el cuál María tiene un secreto de faldas que nadie sospecha:

Durante una apasionada noche de lluvia, María y Ricardo se entregan su amor en el cuarto de servicio que ella ocupa. María gime de placer y él le cubre la boca con una de las palmas de su mano, pidiéndole que no se queje demasiado o de lo contrario los descubrirán.

Lilia habla con Renato sobre la situación de María, a la que considera lo suficiente adulta como para buscarse una vida propia. Renato le recalca a su esposa que jamás dejará de cumplir la promesa de cuidar a María, con la cuál se siente avergonzado por haberla puesto al servicio de la casa. Lilia se asegura a sí misma que ella se encargará de echar a María, pues sospecha que la joven sirvienta es hija ilegítima de Renato.

Ricardo abandona el cuarto de servicio en el que duerme María, dejándola enamorada, soñando en el destino que le espera al lado de él cuando se casen.

Durante la mañana Lilia les informa a todas las personas del servicio sobre sus labores del día. Se sorprende al no ver a María, por lo que acude a la recamara de ésta y, al encontrarla aún dormida, la despierta con un balde de agua helada y cachetadas, logrando que la muchacha se asuste.

Renato piensa en lo que hará con María, pues no quiere dejarla desprotegida pero Lilia siempre la maltratará hasta echarla definitivamente de la casa.

María llora por los maltratos de Lilia mas jura que, cuando ella sea rica y poderosa, se vengará de todos los que le hayan hecho daño.

Lilia habla con su amiga Carlota, a la que le cuenta sobre el enojo que le ha causado la sirvienta María, de la cuál se quiere deshacer y no puede. Carlota se impacta cuando Lilia le cuenta que sospecha que María es hija ilegítima de Renato.

Ricardo se ve con Vanesa, su novia, a la que le dice cuánto la ama. Ricardo la besa pero en su mente solo está el rostro de María, ¡quizás es la sirvienta a la que ama verdaderamente!

Renato come con Alejandra y Lilia, quienes le piden que corra a María Guerrero, argumentando lo mala que es en su trabajo. Renato se niega rotundamente, argumentando que María es una buena muchacha que merece una enorme oportunidad.

Carlota le cuenta a Enrico, su marido, lo que Lilia le ha dicho sobre María y Renato. Enrico le pide a Carlota que no hable de lo que no sabe, ella, un tanto molesta, se marcha a rezar, preguntándose si en verdad María es la hija bastarda de Renato.

En la cocina de la mansión Velati, María le cuenta a Concha, la cocinera, que ella algún día será rica y entonces sí sería como los que la humillan.
Concha le asegura a María que sus sueños de riqueza jamás se iban a cumplir, pues para tener la fortuna que tienen los Velati, necesitaría trabajar más de una vida y, siendo sirvienta, eso jamás lo lograría. María cree que debe estudiar.

En su habitación, Lilia y Renato discuten por causa de María. Renato confiesa estar harto de la insistencia de Lilia en querer pensar que María es hija ilegítima de él. Lilia asegura que, si María no es la hija bastarda de él, entonces es su amante.

El timbre está sonando y María acude a abrir la puerta, se lleva una desagradable sorpresa al verse cara a cara con Bernardo Viveros, quién la saluda cínicamente, tratando de besarla. María se aparta de él y le suplica que no la vuelva a molestar de esa manera. Bernardo sólo le sonríe cínicamente y entra a la casa.

Lilia le dice a su hija Alejandra que desea armar un plan para que María se marche de la casa. Alejandra cree que mientras Renato no desee echarla, nadie podrá.

María corta algunas rosas del jardín y es sorprendida por Ricardo, quién la abraza sensualmente repegando sus partes intimas contra el trasero de ella, quién sonríe ante la hazaña del joven hombre. Ricardo le pide que se vean en el cuarto de servicio, pues desea estar con ella. Él se adelanta, dejándola a ella cortando flores, ilusionada por volver a estar con él.

Bernardo saluda cordialmente a Renato y Lilia, quien ve entrar a María y le exige que lleve café al despacho. Bernardo le dice a Renato que deben hablar de algo muy importante.

María prepara café, alegre, feliz, por lo que Concha le pregunta qué es lo que se trae. María le confiesa a la mujer que está enamorada y que lo mejor de todo es que es correspondida. La muchacha se retira con el café servido.

Bernardo y Renato discuten el futuro de Ricardo y Vanesa, la heredera de Bernardo, quién asegura que la muchacha desea casarse más Ricardo le da muchas vueltas al asunto.

En casa, Vanesa le dice a su abuela, Fedora, que obligará a Ricardo para que él se case con ella, pues no lo perderá por nada del mundo, ya que más que enamorada, está obsesionada con él.

Ricardo espera a maría en el cuarto de servicio. Mientras aguarda, registra entre sus cosas, oliendo con pasión la ropa interior de la soñadora sirvienta.

OCTUBRE 2005. Lilia está segura de que si María no es hija bastarda de Renato, entonces es su amante, pero la cabeza le da vueltas, pues ambas cosas la atormentan y, a demás, María llegó a su casa siendo una niña.

Bernardo le comenta a Renato lo hermosa que se ha puesto María. Desesperado, Renato le confiesa a su amigo estar perdidamente enamorado de María, desde hace muchos años, inmensamente, más no sabía cómo decírselo. Bernardo le asegura a su amigo que, si fuera él, en su lugar ya hubiera hecho suya a María, desde hace mucho tiempo. Ninguno sospecha que María los está escuchando detrás de la puerta.
Lilia descubre a María, quién está sorprendida, escuchando detrás de la puerta del despacho, y le pregunta qué es lo que hace. María, llena de miedo, solamente tiembla. Lilia le arrebata la charola con los cafés y le exige que se largue. María se va y al legar a la cocina recuerda lo que ha escuchado. Se imagina casada con Renato, siendo la nueva señora Velati.

Ricardo se cansa de esperar a María y sale del cuarto de servicio. Es visto, desde a lo lejos, por Concha, quién no se explica que es lo que el joven hombre hacía en el cuarto de María.

Ante la presencia de Lilia, en el despacho, a Bernardo y Renato no les queda más remedio que hablar de la boda entre Ricardo y Vanesa. Lilia le pide a Bernardo que le de a su hijo un plazo de dos meses.

María y Ricardo se encuentran y él le asegura que tiene que salir pero que por la noche la visitará en su cuarto, pues se muere de ganas de estar con ella. María le confiesa a Ricardo estar enamorada de él. Él asegura que también la ama. Los dos se dan un fuerte beso de amor.

Alejandra habla por teléfono con Vanesa, a la que le asegura que no tiene nada por qué preocuparse, ya que Ricardo la ama verdaderamente y se casará con ella.

Bernardo se despide de Lilia y Renato, a quienes les pide que no lo acompañen hasta la puerta, pues conoce el camino. Los deja en el despacho y, a escondidas, se dirige al cuarto de María, la cuál se está duchando.

En un departamento demasiado lujoso, Enrico se besa con Claudia, su amante, una seductora y atractiva mujer de mundo, quién le pregunta cuándo se divorciará de Carlota para estar con ella. Enrico le asegura que muy pronto.

María descubre que Bernardo la está espiando y lo corre del baño. Éste no hace caso y la toma sorpresivamente, tratando de que ella sea suya por la fuerza. María lo rasguña gravemente, haciendo que a él le sangre el rostro. Renato la abofetea violentamente y le asegura que se arrepentirá por lo que le ha hecho. Cuál es la sorpresa del hombre, cuando María le asegura que, de fijarse en un hombre que podría ser su padre, se fijaría solamente en Renato Velati.

Ricardo visita a Vanesa, quién le pide que se casen lo más pronto posible. Ricardo se niega a casarse y le asegura a Vanesa que, si sigue acorralándolo, entonces terminará con el noviazgo.

En una vecindad, Rosa Fernández, una bella mujer de edad madura, llora ante la virgen de Guadalupe, a causa de un terrible recuerdo del pasado: el abandono de un hombre: Renato Velati.

María le confiesa a Bernardo el saber lo que Renato siente por ella. Bernardo la toma de la mano y le jura que la ayudará a ser la amante de Renato si ella accede a acostarse con él. María cambia su rostro de inocencia por uno de malevolencia, asegurándole a Bernardo que ella se entregará a él después de que la ayude verdaderamente, pero no a ser la amante de Renato, si no la esposa de Ricardo Velati, el prometido de su heredera.
Bernardo le dice a María que él jamás separará a Ricardo y Vanesa, pues ese matrimonio a él le convenía. María entonces le asegura que no hay ningún trato entre ellos y le pide que se retire de su recamara.

Lilia visita a Carlota, quién, preocupada, le confiesa que Enrico se ha estado comportando de manera extraña y no ha regresado a su casa desde hace muchas horas. Carlota teme a que su marido tenga una amante. Lilia le asegura que Enrico es un hombre bueno, recatado, intachable, por lo que no deben pensar mal de él.

Tratando de salir de la mansión de los Velati, con el rostro arañado, Bernardo es sorprendido por Alejandra, quién le pregunta qué es lo que le ha sucedido. Bernardo no dice nada, simplemente se marcha, dejando a Alejandra intrigada, por lo que ésta acude a Renato y le cuenta lo sucedido. Renato se sorprende, pues él y Lilia se despidieron de Renato desde hace mucho tiempo.

Enrico llega a casa y es insultado por Carlota, en presencia de Lilia, quién se disculpa y se marcha. Carlota le asegura a Enrico que jamás lo perdonará si es que él tiene una amante. Enrico asegura a su esposa que no tiene ninguna amante y que ha estado caminando por las calles.

Claudia habla con su amiga Patsy, quién le dice que el ser amante de Enrico la perjudicará tarde o temprano pues él es un hombre casado y su esposa lo descubrirá tarde o temprano pero eso no parece importarle a Claudia, quién asegura estar completamente enamorada de él. Patsy le pregunta a Claudia si ella ha hablado con Enrico de su pasado. Claudia no responde nada.

Rosa recibe en casa la visita de Rangél, un vecino demasiado chusco que está enamorado de ella. Le lleva un pastel y le pregunta porqué está triste. Rosa asegura que su tristeza no tiene importancia, pues está enganchada al pasado.

Concha ha preparado la cena y María la sirve a los miembros de la familia Velati. Lilia le cuenta a Renato el conflicto entre Carlota y Enrico. Lilia le asegura a su marido que si él se atreve a engañarla, lo mata. Enrico sólo observa serenamente a María, quién le sirve a Alejandra. Cuando María se acerca a servirle a Ricardo, éste aprovecha para meterle la mano por la entre pierna, aprovechando la corta mini falda del uniforme. María solo sonríe mientras sirve, cosa que causa molestia en Lilia.

Bernardo les dice a Vanesa y Fedora que Renato y Lilia se han comprometido a casar a Ricardo con Vanesa en un plazo de dos meses. Vanesa brinca de alegría asegurando que ella hará feliz a Ricardo. Besa y abraza con cariño a Bernardo.

Al estar todos durmiendo, Ricardo aprovecha la oscuridad de la noche para ir al cuarto de María, quién ya lo esperaba en la cama, enardeciendo en lujuria. Ambos se besaron y, desnudos, cuerpo contra cuerpo, se entregaron el uno al otro una vez más.

En casa, Rosa sufre recordando al hombre que amó en el pasado.

Concha duerme pero escucha ruidos, por lo que se pone de pie y acude al cuarto de María. Se sorprende al encontrar a la muchacha fornicando con Ricardo, el hijo de los patrones. María y Ricardo no sospechan que hayan sido descubiertos.

Durante el día, Mariana se dispone a salir y Ricardo se ofrece a llevarla. Lilia se opone y Alejandra le pide a Ricardo que no se olvide que María no es nada más que una sirvienta a la que Renato ha recogido. Renato interviene y le dice a María que será él quién la lleve a donde tenga que ir, sorprendiendo a Lilia y Alejandra.

Concha no deja de pensar en lo que descubrió durante la noche y no sabe si lo mejor es callar o decírselo a Lilia.

Claudia piensa seriamente en las palabras de Patsy sobre el matrimonio de Enrico y teme a que Carlota, con tal de cubrir las apariencias, jamás le de el divorcio a su marido.

Renato deja a María en un centro comercial y esta toma un microbús que la deja en una esquina, donde, en un puesto de jugos, se ve con Beto, quién le entrega un frasco. Beto le confiesa nuevamente su amor a María, quién le asegura que todavía no le entregará el tesoro que él más quiere hasta que la termine de ayudar a conseguir los frascos que ella desea obtener.

Alejandra recibe una llamada de Rodrigo, quién le dice que muy pronto regresará a México para que vuelvan a estar juntos.

María visita a Rosa, a quién le dice que los Velati aún no saben que ellas dos son amigas y que lo mejor es que no sospechen nada. Rosa se intriga en saber cómo va la relación entre María y Ricardo. María le asegura que Ricardo es el hombre más bueno del mundo y que se casará con ella. Rosa le pide a María que se ande con mucho cuidado, pues no debe dejar que la lastimen.

Vanesa y Ricardo se besan apasionadamente y él le pide a ella que hagan el amor. Vanesa se niega, pues cree que debe permanecer virgen hasta que se case con él.

Enrico habla por teléfono con Claudia y es sorprendido por Carlota, quién le exige que le diga si tiene una amante. Enrico enfrenta a su obsesiva mujer y le confiesa que si ¡que tiene una amante!

Renato maneja su auto en compañía de Lilia y se sorprende al ver a lo lejos a Rosa Fernández y ¡en compañía de María! Palidece  y Lilia le pregunta que es lo que le sucede. Renato le dice que deben regresar a casa pues él no se siente bien.

Ricardo explota contra Vanesa, a la que le dice que él no sabe si se casará. Vanesa le dice que sus padres y Bernardo ya hicieron un trato y se casarán en un plazo de dos meses como máximo. Ricardo no puede creer lo que está escuchando.

María le confiesa a Rosa que, desde que la conoció, le ha tomado afecto pues es su única amiga. Rosa le agradece que no hable de su existencia en casa de los Velati.

Enrico aparece ante Claudia, a quien le dice que ha decidido dejar a Carlota, quien, a solas, en su casa, llora amargamente por la traición de su marido.

María regresa a la mansión Velati y, en su cuarto, es sorprendida por Renato, quién le pregunta cómo es que conoce a Rosa Fernández. María enmudece al escucharlo.

María le asegura a Renato no saber de lo que él le habla, sin embargo Renato insiste en que la vio con una mujer que él conoció hace mucho tiempo. María niega conocer a alguien a quien él conozca. Renato le pide que le diga en donde vive Rosa y la jalonea. Al hacer eso, las ropas de María se desprenden sorpresivamente de su fino y voluptuoso cuerpo, enardeciendo la pasión de Renato, quien no resiste más y la besa, lleno de lujuria. María le corresponde, sin sospechar que Ricardo ha regresado a la casa y se dirige hacia el cuarto de ella. El teléfono suena y Ricardo lo contesta.

Carlota llora amargamente y jura que jamás le dará el divorcio a Enrico para que él sea feliz al lado de otra mujer, principalmente porque, aunque ella no lo ama desde hace mucho tiempo, no puede permitir que sus amistades se burlen por su fracaso matrimonial, empezando por Lilia Arizmendi de Velati.

Ricardo discute por teléfono con Vanesa, quien le insiste que vaya por ella y salgan juntos. Ricardo se niega y le cuelga y decide que tomará una ducha antes de visitar el cuarto de María.

Renato le confiesa su amor a María, a la que le asegura que está dispuesto a todo con tal de tenerla. María le pide que no hable más y se sorprende cuando él le dice que pueden escapar juntos después de la boda de Ricardo y Vanesa.

Rosa le pregunta a Beto qué es lo que se trae con María. Beto le dice que no se lo dirá jamás, pues es un secreto entre María, el amor de su vida, y él.

Ricardo se ducha y recuerda a María. Está confundido, pues ama a María pero sabe que debe casarse con alguien como Vanesa.

María no puede creer que Ricardo se vaya a casar con Vanesa pero Renato se lo confirma y le vuelve a insistir en que sea suya. María le dice a Renato que no puede corresponderle pues Lilia está en medio de los dos. Renato reacciona y lleno de vergüenza abandona el cuarto de María Guerrero.

Bernardo piensa en María, la cuál le atrae demasiado y la única mujer que ha sido capaz de rechazarlo. Se pregunta qué hacer para hacer que la sirvienta de la familia Velati caiga en sus redes, pues no puede esperar más a hacerla suya.

María llora amargamente por la confesión de Renato sobre el casamiento de Ricardo con Vanesa. Ricardo aparece en ese momento y le pregunta porqué llora. María le pide que le diga si la ama verdaderamente. Ricardo le jura que sí y entonces ella le pide que no se case con Vanesa De la Serna.

Renato piensa, arrepentido, en el amor que le ha confesado a María, No sabe cómo tratarla de ahora en adelante. Mientras Lilia duerme, él también toma una ducha, recordando el beso entre él y la muchacha.

Enrico hace sus maletas y es interrumpido por Carlota, quién le asegura que lo perdona y no le pedirá el divorcio. Enrico le dice a su aún esposa que él ha decidido irse a vivir con Claudia, su amante.

Ricardo y María se vuelven a entregar su amor. Él le jura a María que no se casará. María duerme y al despertar se da cuenta de que Ricardo ya no está con ella. Se pregunta si en verdad él la ama, pues es el único hombre que ha existido en su vida. Es interrumpida por Concha, quién le dice que debe levantarse pronto, pues hay demasiado trabajo en la mansión, ya que por la tarde se pedirá la mano de la señorita Vanesa. María se sorprende al escuchar a Concha.

Ricardo habla con su padre, a quien le dice que él no desea casarse con Vanesa pues no la ama. Renato le asegura a su hijo que los De la Serna y los Velati unirán sus fortunas muy pronto, por lo que él, Ricardo, tiene que casase con Vanesa.

María limpia la casa y es sorprendida por Alejandra, quién se burla de ella por ser solamente una vulgar sirvienta. María no hace caso de las burlas de la muchacha.

Ricardo está enfurecido y sale de casa en su auto, confundido, pues sabe que si se casa con Vanesa, debe vivir con ella y olvidarse de María. Una nueva idea le viene a la mente: Se casará con Vanesa y se llevará con él a María, así tendrá bajo el mismo techo a su esposa y a ¡su amante!

María le pide a Lilia que no permita que Ricardo se case con Vanesa, pues no será feliz con ella. Lilia la abofetea, llamándola cretina y jurando estar segura de que ella, la sirvienta, María Guerrero, está enamorada de su hijo, Ricardo Velati. Lilia le exige a María que le diga si está enamorada de Ricardo y ante tanta tortura y jaloneo, María acepta que en efecto está enamorada de Ricardo, llorando amargamente. Lilia la abofetea y le exige que se largue de su casa, pues no puede permitir que una insignificante sirvienta ame a su hijo.

Bernardo no deja de pensar en el voluptuoso cuerpo de María y asegura que esa mujer, tarde o temprano, será suya. El celular lo interrumpe. Bernardo le pide a quien está del otro lado de la línea, que se encargue de recibir la mercancía que acaba de llegar y pide que cuiden bien el aeropuerto, pues no los pueden descubrir.

Lilia le dice a Renato que María ama a Ricardo y que por eso la ha corrido. Renato le asegura a Lilia que María no se marchará de la casa y le pide a la sirvienta que recapacite y no se marche. María decide quedarse con tal de estar cerca de Ricardo, pues él le ha prometido que no se casará y le cree.

Rangél visita a Rosa y le pide que salgan a tomar un helado. Rosa le pide a Rangél que no la frecuente pues jamás le corresponderá. Rangél le asegura a la mujer que jamás se dará por vencido. Rosa le pregunta al hombre por Lucecita, su pequeña hija, la cuál no puede caminar. Rangél asegura que jamás perdonará a la mujer que lo abandonó con su hija por perseguir un sueño inalcanzable.

Enrico llega en su auto al edificio en que vive Claudia sin sospechar que Carlota lo ha seguido.

La fiesta para anunciar el compromiso nupcial de Vanesa y Ricardo es un suceso espectacular. Toda la alta sociedad se ha reunido en casa de los Velati, por el acontecimiento. María está apurada, sirviendo vino para los invitados y siendo vigilada por Lilia, desde lo lejos. Ricardo se da cuenta de lo que sucede y sospecha que Lilia sabe algo de su relación con María
.
Bernardo le pide a Renato que hablen en privado y al hacerlo, le dice que Ricardo y Vanesa deben casarse por bienes mancomunados, pues él desea asegurar un patrimonio para su hija. Renato le asegura que Ricardo no tiene absolutamente nada y que él, Renato, no le abrirá una cuenta para mantener a su esposa. Ricardo tendrá que trabajar y Vanesa tendrá que vivir con lo que él le pueda dar.

Carlota llega a la reunión y busca a Lilia, a la que le dice que Enrico se ha ido con otra mujer y ella ya sabía en donde vivían, mas no sabía exactamente el número de departamento. Lilia le pide a Carlota que se calme y disfrute de la fiesta. En el fondo a Lilia le importa muy poco lo que Carlota pueda sentir.

Alejandra y su amiga Sonia critican a Vanesa, de la cuál se burlan despiadadamente y al ver que María pasa por ahí, Alejandra no pierde la ocasión para ridiculizarla. María le pregunta a Alejandra porqué la odia tanto y Alejandra, en tono burlón, le dice que ella no les da explicaciones a las criadas.

Bernardo teme que el negocio que quiere hacer con el casamiento de su hija no le de resultado, por lo que duda si debe casar a Vanesa con Ricardo.

Lilia descubre a María entre la gente, repartiendo vino y le exige que se largue a la cocina, pues no quiere que nadie la vea.

Vanesa se siente feliz, mas no sabe en donde está Ricardo, por lo que decide ir a buscarlo.

María llora en el jardín por los maltratos de Lilia y Alejandra. Es sorprendida por Ricardo, quién le dice que tienen que hablar. Ricardo le dice a María que él sospecha que Lilia sabe algo sobre lo suyo. María de derrite en llanto y se aferra a él, pidiéndole que los dos huyan juntos, lejos de todo y todos. Ricardo le pide a María que tenga paciencia, pues ahora que Lilia sospecha sobre la relación de ellos, deben mantenerse al margen. El muchacho se va y en el camino se encuentra con Vanesa, con quien entra a la mansión. María llora amargamente, su corazón sufre por causa del amor que siente por Ricardo Velati, en el cuál confía ciegamente.

Lilia y Renato piden formalmente la mano de Vanesa, causando la felicidad entre sus invitados, los cuáles felicitan a Ricardo y Vanesa por su próxima boda. Lilia exige más vino para brindar y Ricardo se ofrece a ir por él.

En la cocina, María sirve el vino y es sorprendida por Ricardo, quién le pide que lo perdone por estar tanto tiempo con Vanesa. María le asegura que a ella no le importa tanto el que él pase tiempo con Vanesa, pues no la ama. Los dos se dan un beso.

Sonia le pregunta a Alejandra cuándo regresará Rodrigo. Carlota interrumpe y asegura que Rodrigo regresará pronto. Se lleva a Alejandra, a la que le dice que tienen que hablar. Carlota le pide a Alejandra que ahora que Rodrigo regrese no se separe de él.

Lilia busca a Ricardo y lo encuentra en la cocina hablando con maría por lo que los interrumpe y le recuerda a su hijo que los invitados lo están esperando. Ricardo sale del lugar y Lilia amenaza a María, asegurándole que si se empeña en querer engatusar a Ricardo, será ella misma, Lilia, la que la mate con sus manos.

NOVIEMBRE 2005. María se arma de valor y le asegura a Lilia no tenerle miedo. Lilia la abofetea llamándola insolente y le hace saber que, a pesar de que ame a su hijo Ricardo, siempre será una infeliz sirvienta recogida que no vale nada. Sale, dejando a María en la cocina, sola, llorando. María acude a su cuarto y toma el frasco que Beto le dio para después verterlo, en gran parte, en una de las copas con vino, en la cocina.

Vanesa le asegura a Sonia que será muy feliz al lado de Ricardo. Son interrumpidas por Alejandra, quien no tarda en escupir su veneno y le asegura a Vanesa que María, la sirvienta, está enamorada de su prometido.

María reparte las copas de vino que sirvió, entre toda la gente. Ricardo, Vanesa, Lilia, Renato, Bernardo, Carlota, Alejandra y Sonia, brindan por el futuro matrimonio. ¡Nadie sospecha que una de las copas contiene un mortal veneno!

Lucecita, una preciosa niña, inválida, está muy emocionada, pues su padre, Rangél, le ha llevado una hermosa muñeca. Rangél abraza a su hija y se pregunta en donde está la verdadera madre de la criatura de once años.

En la cocina de la mansión, María se preocupa por lo que ha hecho con el veneno que Beto le dio. Concha le asegura que ahora que Lilia sabe de sus amoríos con Ricardo, no dudará en echarla. María le asegura a Concha que nada de lo que dice es cierto. Concha le cuenta de la noche en que la descubrió en los brazos de Ricardo.

Fedora brinda por la felicidad de su nieta al lado de Ricardo. Bernardo felicita a su hija, la cuál repentinamente se siente mal y se desmaya, preocupando a todos los presentes.

Rosa recuerda el día de la boda entre Renato y Lilia. Llora amargada y rompe uno de los tantos espejos de su casa, asegurando que muy pronto Renato Velati le pagará todo lo que le debe.

Una ambulancia se lleva a Vanesa directo al hospital. Ricardo y Bernardo la acompañan. Renato y Lilia se preocupan y temen a que Vanesa esté enferma. Fedora les asegura que su nieta es una muchacha sana.

En casa, Carlota teme a dormir sola. No está preparada. Cree que debe buscar a Enrico y pedirle que regrese a su lado. No quiere quedarse sola. No quiere tener que darle explicaciones a Rodrigo, su hijo, cuando él regrese del extranjero.

Concha le pide a María que recapacite y no se encapriche con Ricardo, pues él sólo la está utilizando para conseguir de ella lo que no puede conseguir de parte de la señorita Vanesa. María asegura que de cualquier forma ella hará todo lo que esté a su alcance para que nada ni nadie lo separe de ella.

En el hospital, el doctor les dice a Bernardo y Ricardo que Vanesa no tiene absolutamente nada por lo que está fuera de peligro.

En su casa, Lilia comienza a sentir demasiado calor y sale sola al jardín pero a pesar de ello siente que no puede respirar más. No puede hablar, mucho menos gritar, por lo que se retuerce hasta caer al suelo, muerta, envenenada por María Guerrero, la sirvienta.

Alejandra le avisa a Renato que saldrá con Sonia, pues desea divertirse antes de que Rodrigo regrese. Las dos muchachas se van, sin preocuparles que Vanesa esté en el hospital y sin sospechar lo que ha acontecido en el jardín.

Renato busca a Lilia y se llena de horror al encontrarla en el jardín, muerta. De inmediato vuelve a entrar a la casa.

A solas, en su habitación, María desea el haber tenido la suerte de ver a Lilia retorciéndose a causa del veneno, lamenta que quizás haya sido Vanesa la que lo consumió pero finalmente cree que fue lo mejor, pues Ricardo ya no se podrá casar. Renato entra en ese momento en su recamara y le dice, lleno de horror y angustia, que Lilia está muerta.

Enrico festeja el haber dejado a Carlota al lado de Claudia, quien se entrega a él asegurándole que de ahora en adelante serán muy felices. Enrico le entrega a la mujer un collar de diamantes espectacular.

Ricardo regresa a casa y se alarma ante las lágrimas de Renato y María. Ricardo le exige a su padre que le diga que pasa y pregunta por su madre. Renato le dice que Lilia ha fallecido. Ricardo no puede creerlo.

Carlota llama al celular de Enrico, al que le pide que regrese a la casa. Enrico, sin decirle una sola palabra, le cuelga y sigue su romance con Claudia, quien no de la de adorar el collar de diamantes que le han regalado.

Ricardo llama al celular de Alejandra, quien no responde por estar de juerga con Sonia. María abraza a Ricardo, lo acaricia, le asegura que todo estará mejor cuando pase el tiempo. Ricardo se aparta de ella y le pide que lo deje solo.

En su despacho, Renato llama a los servicios funerarios y al colgar llora por la pérdida que sufre. Nunca sospechó que Lilia pudiera morir tan repentinamente. El doctor le informa que Lilia sufrió un infarto múltiple.

Alejandra llega a su casa, alcoholizada. Renato la sorprende y le dice que Lilia ha muerto. Liliana estalla al enterarse de lo sucedido. No puede aceptar que su madre esté muerta.

Por la mañana, Carlota se alarma al enterarse, por medio de las noticias, que Lilia Arizmendi ha muerto por lo que de inmediato llama a Enrico y le cuenta lo que ha sucedido. Enrico también se sorprende al saberlo.

Rosa lee el periódico y se impacta al saber que Lilia ha muerto. Se alegra, pues sabe que es un hecho que le causa dolor a Renato y sus hijos.

Renato y sus hijos están listos para partir al cementerio y enterrar a Lilia. María aparece, vestida de negro, y le asegura a Renato que desea acompañarlos. Alejandra se opone, pues lo que menos quiere es ver a la maldita sirvienta en el funeral de su mamá. Ricardo le pide a María que se vaya con él, en el automóvil. Al arrancarse, él le dice estar afligido por la muerte de Lilia. María le pide que no se preocupe, pues ella siempre estará presente para calmar sus sufrimientos. María le abre la bragueta a Ricardo.

En los funerales, Renato se pregunta en donde estarán María y Ricardo, sin sospechar que los dos jóvenes amantes se encuentran entregándose su amor en un motel de paso.

Sonia da el pésame a Alejandra, quién le suplica que no sea hipócrita, pues bien sabe que no le importa la muerte de su madre.

Enrico habla con Renato, a quién le dice que sus negocios están fracasando y que teme a quedarse en la ruina. Renato le pide a su amigo que recapacite y vuelva al lado de Carlota pero Enrico se niega pues su nueva mujer, Claudia, es muy hermosa y mucho más joven que Carlota.

María se siente demasiado enamorada de Ricardo. Está segura de que ahora que Lilia está muerta, ellos dos podrán ser felices sin que nadie se los impida.

Claudia y Patsy se van de compras y accidentalmente se topan con Lucecita y Rangél, quién llama a Claudia mala madre.

Renato se preocupa por la ausencia de Ricardo y María. Alejandra aprovecha para escupir veneno en contra de María. En ese momento entra Ricardo, quién le dice a su padre que María se ha sentido mal y él la ha llevado de regreso a casa. Alejandra se indigna por la actitud de la sirvienta.

María corta algunas rosas del jardín y es sorprendida por Concha, quién le dice que está preocupada por lo que ha sucedido. María le asegura a Concha que sin la presencia de Lilia las cosas marcharán mejor en la casa. Concha se sorprende por la respuesta de María Guerrero.

Bernardo y Vanesa llegan a la funeraria. Vanesa se abalanza sobre Ricardo, a quien no deja de abrazar y besar. Por su parte, Bernardo le asegura a Renato que, ahora que Lilia ha muerto, no debe porqué afligirse, pues ya tiene el camino libre para enamorar a María Guerrero.

Enrico habla con Carlota, quién le dice que ella está dispuesta a permitir que él tenga una amante, pero que no la deje, pues no desea sufrir la vergüenza ni tampoco desea que Rodrigo, su hijo, le haga preguntas. Enrico se conmueve con las lágrimas de Carlota y le dice que volverá a la casa. Ella lo abraza fuertemente y lo besa.

Lilia es enterrada en compañía de todos sus seres queridos.

María, segura de que Ricardo la visitará, se prepara esa noche. Ricardo la visita y le hace el amor, asegurándole que esa es la última vez que estarán juntos, pues él se casará con Vanesa para cumplir la última voluntad de Lilia. María, de rodillas, le suplica que no lo haga, aforrándose a él, llena de lágrimas. Mariano se despoja de María y se viste, asegurándole a la muchacha que entre ellos, de cualquier forma, no puede ni debe existir nada pues ella no es más que una insignificante sirvienta y el nunca ha querido nada serio con ella. María le pide a Ricardo que le diga que no es cierto lo que le ha dicho, sobre que él nunca la ha amado pero Mariano se lo confirma: Él no puede comprometerse con una sirvienta. Ricardo sale del cuarto, dejando sola a María, quien llora, enloquece de furia y decepción y jura que se vengará, se vengará absolutamente de todos los que le han hecho daño, y ya había comenzado con Lilia.

Al transcurrir una semana desde la muerte de Lilia, Bernardo visita la mansión Velati y le aconseja a Renato que deje de sufrir y sentirse culpable por la muerte de Lilia y mejor busque a una mujer que le haga saber lo que es una verdadera hembra.

María hace la habitación de Ricardo y aprovecha para oler las ropas de él, sentir su aroma. Se sorprende cuando ve una foto de él con Vanesa, lo que le causa dolor. Cree que debe impedir esa boda.

Vanesa le muestra a Ricardo las invitaciones para la boda. Ricardo le asegura que es demasiado pronto para casarse, pues la muerte de Lilia está reciente. Fedora asegura que cuando dos personas se aman, nada debe impedir su felicidad. Entonces Ricardo piensa en María, a la cuál extraña.

Bernardo le aconseja a Renato que le pida matrimonio a María, si tanto le gusta. Renato asegura ya no tener ojos para la muchacha, la cuál podría ser su hija.

Alejandra y Sandra visitan a Carlota, a la cuál le preguntan por Rodrigo. Carlota asegura que su hijo regresará muy pronto.

Enrico habla con Claudia, a la que le dice que lo mejor es regresar con Carlota, la cuál tiene un fuerte capital de las empresas, el cuál él utilizará para construir la casa en la que ellos dos, Claudia y Enrico, vivirán en cuanto él deje definitivamente a Carlota. Claudia sospecha que las palabras de Enrico no son verdaderas.

María piensa en Ricardo mientras limpia la alberca. Es sorprendida por Bernardo, quien la sorprende por la espalda y le pide que sienta cómo lo excita. María logra zafarse de los brazos de Bernardo, a quien de una bofetada arroja a la alberca. Ella sale corriendo, dejándolo demasiado enojado.

Renato le pregunta a Vanesa qué sucedería si suspendieran la boda. Vanesa explota y asegura que se casarán, pues no haría el ridículo cancelando de ultimo momento.

Alejandra les dice a Carlota y Sandra que Renato sufre una fuerte depresión desde que Lilia murió.

Rosa habla con Rangél sobre la madre de Lucecita. Rangél le dice a Rosa que esa mujer se ha olvidado de todo con tal de conseguir riqueza. Rosa le pide que le diga como se llama esa mujer y Rangél le confiesa que esa malvada mujer se llama Claudia Guzmán.

Al irse Ricardo de su casa, Vanesa le dice a su abuela, Fedora, que algo no está bien en su relación. Fedora le confiesa a su nieta el sospechar que Ricardo está enamorado de otra mujer.

María se encierra en su habitación y Bernardo la alcanza, asegurándole que está cansado de sus rechazos. María le confiesa que si él está interesado en ella por pensar que es virgen, está equivocado, pues ella se ha entregado en cuerpo y alma a Ricardo Velati. Bernardo no puede creer lo que escucha y se acerca a ella, tratando de besarla. María lo abofetea pero el la besa por la fuerza y, con violencia, la torna sobre la cama asegurándole que si pudo ser de Ricardo, entonces ahora será de él, que le enseñará lo que es un verdadero hombre. Bernardo viola a María y tras ello se acomoda la bragueta y escupe sobre ella, asegurándole que no es más que una basura y que ahora se vengaría de Ricardo, el cuál se ha estado burlando de él y de su hija, Vanesa. Bernardo se marcha, dejando a la muchachasintiéndose como una basura, por lo que llora pero asegura que lo que le sucede solo acrecentará el odio y el rencor que han comenzado a nacer en ella.

Claudia llama por teléfono a Enrico, a quién le dice que le urge que se vean. Carlota checa, en el identificador de llamadas, el número de teléfono de Claudia, a la que llama por teléfono para asegurarle que Enrico no volverá con ella.

Fedora ruega a Dios por su hijo Bernardo, el cuál, según ella, ha sufrido demasiado.

Carlota sigue en su automóvil a Enrico y, al legar al edificio donde vive Claudia, decide bajarse y seguirlo también, pues desea saber en qué departamento vive la amante de su marido.

Concha ve salir a Bernardo de la casa y acude al cuarto de María. Se sorprende al verla en un estado crítico. María le suplica que no le diga nada a nadie. Concha cree que la muchacha debe denunciar a Bernardo. María le asegura a Concha que Bernardo tendrá su castigo, pero a su tiempo.

Ricardo habla con su padre, al que le dice que no puede casarse con Vanesa. Renato le exige a su hijo que le de una explicación para no casarse y Ricardo confiesa estar enamorado de otra mujer.

Enrico llega a casa de Claudia, quién lo abraza y le dice que está en apuros, pues necesita una fuerte suma de dinero para pagar una cuenta pendiente. Enrico le da un cheque, angustiado, pues sabe que su empresa se está yendo a la quiebra. Son sorprendidos por Carlota, quién al verlos, simplemente se marcha sin que ellos la hayan visto a ella.

Renato le pide a Ricardo que el diga quién es la mujer de la que está enamorado pero Ricardo se niega a decírselo. Renato le aconseja a su hijo que piense bien las cosas y que él lo apoya cualquiera que sea su decisión, pero que, por favor, no cometa una estupidez que pueda hacer que se arrepienta toda su vida.

Bernardo llega a casa, sudoroso. Vanesa lo interrumpe y le dice que cuando se case con Ricardo, vivirá en la mansión Velati, al lado de él. Bernardo siente odio hacia Ricardo, pero cree que el hecho de que Vanesa viva con los Velati será un buen pretexto para estar cerca de María.

María sale de la mansión Velati y visita a Rosa, quién le pide que le cuente cómo fue que murió Lilia. María le asegura que Lilia sufrió un infarto y, al notarla rara, Rosa le pregunta a la muchacha qué es lo que le sucede. María no le cuenta sobre el abuso sexual que sufrió por parte de Bernardo y pone de pretexto estar preocupada por Renato, el cuál se siente solo. Rosa le pide a María que la ayude para que ella, Rosa, y Renato, se reencuentren, pues Rosa desea casarse con él. María le dice que eso no será posible, pues ha decido vengarse de todos los que le han hecho daño y Renato es su arma principal.

Ricardo busca a Bernardo y le dice que se casará con Vanesa pero que ella tendrá que vivir en la mansión Velati. A Bernardo le parece bien pues así tendrá pretextos vara ver a María.

Maria seduce a Renato, quién ve en ella a una mujer y no a la niña inocente que hace años recogió. María se entrega a Renato y piensa en la fortuna que obtendrá si se casa con él, mas el amor que siente por Ricardo la detiene.

Ricardo piensa en los momentos que vivió con María y cree estar enamorado de ella mas teme a cancelar su compromiso con Vanesa, ya que la muchacha está muy ilusionada.

Claudia visita a Lucecita y Rangel, a quien le pide que no le guarde resentimientos. Rangel le echa en cara a Claudia el haber preferido ser la amante de un hombre casado por su afán de conseguir las cosas de la manera más fácil en vez de hacerse cargo de Lucecita, su hija. Claudia asegura tener una buena posición gracias a Enrico pero a Rangel eso no le es suficiente y le pide a Claudia que se olvide de Lucecita.

Carlota se preocupa por el estado económico de su familia y por el préstamo que Renato le ha hecho a Enrico. Recibe una llamada telefónica de Rodrigo.

Renato le suplica a María que no trabaje más como su sirvienta puesto que él la preparará para que figure como una mujer de alta sociedad. La noticia le agrada demasiado a María, quién sueña con demostrar que vale mucho más que todos aquellos que la han humillado.

En su oficina, Bernardo habla con Beto, a quien le informa de la mercancía que en unos días tendrán que recoger. Beto asegura que el negocio del narcotráfico le llenará de cosas con las que siempre soñó.

Rosa recuerda el dolor que hace años le causaron los Velati Maldice la memoria de Lilia y teme a que, ante la muerte de ella, ya no pueda saber la verdad que desde hace años desea saber. En un periódico ve la imagen de Alejandra. Llora, segura de que algo la une a ella.

Renato lleva a maría a una boutique demasiado elegante donde le compra demasiados vestidos. Ahí se encuentran con Alejandra y Sonia, quienes se sorprende al ver a Renato uy acaramelado con la sirvienta.

Carlota le reprocha a Enrico el no tener dinero y le asegura que Rodrigo sabrá la verdad en cuanto llegue. Enrico se disgusta con las quejas de su esposa y sale de casa en busca de Claudia.

Vanesa le asegura a su abuela que con Ricardo se ha sacado la lotería pues él la ama demasiado.

En la boutique, María y Alejandra discuten y ante los insultos de Alejandra, María decide marcharse. Renato la alcanza, no sin antes reprender a Alejandra, a quien le deja entrever que María es lo más importante para él. Alejandra, por lo tal, descarga su furia con Sonia.

DICIEMBRE 2005. Claudia habla con su amiga Patsy en un restaurante. Le asegura estar preocupada por no ver a Enrico desde hace mucho tiempo y asegura tener muchas cuentas que saldar, por lo que le urge conseguir dinero.

Maria y Renato llegan a casa. Ella viste elegantemente mas eso no le da ánimos y llora por el mal momento que ha pasado. Renato la consuela abrazándola y en ese momento son sorprendidos por Ricardo, quién se asombra ante el cambio de la muchacha. María se retira y Ricardo, lleno de celos, le pregunta a su padre qué es lo que sucede. Renato le cuenta a Ricardo lo que Alejandra hizo en la boutique y le informa también estarse enamorando de María, con la cual desea casarse.

Bernardo sale del edificio en el que se encuentra su oficina y se topa accidentalmente con Rosa. Ambos se sorprenden y más Bernardo, quién desde hace años estaba seguro que Rosa había muerto.

Ricardo se niega a aceptar que María se comprometa con su padre, por lo que la busca, a escondidas, en su habitación, reclamándole el hecho de querer aprovecharse de la situación de Renato. María asegura que Renato la ama verdaderamente y que aunque ella aun sigue enamorada de Ricardo, con el tiempo lo olvidará. Ricardo trata de besarla, asegurándole que aun no ha olvidado los momentos que han pasado juntos. Maria le pide que, si no quiere que se case con Renato, suspenda su boda con Vanesa en ese mismo instante. Ricardo asegura no poder hacerlo.

Rosa le pide a Bernardo que le diga si Alejandra es su hija. Bernardo lo niega y entonces Rosa pregunta en donde está la hija que Lilia le arrebató hace años, creyendo que era hija bastarda de Renato. Bernardo asegura no saber nada de esa niña puesto que Lilia jamás habló de ella ni de su paradero y mucho menos cuando se enteraron que ella, Rosa, había muerto en el incendio de el hospital donde había dado a luz.

Alejandra llega a casa enfurecida y al notar absoluto silencio, decide ir en busca de María para vengarse. Al llegar donde la habitación de la infeliz sirvienta, descubre que Ricardo está con ella por lo que decide quedarse escuchando por la puerta. Ricardo le asegura a María que cancelará su boda con Vanesa solo si ella, en ese momento, decide casarse con él. Alejandra no puede creer lo que está escuchando.

En la bodega de Bernardo, Beto decide husmear y accidentalmente Beto encuentra una habitación repleta de fotografías de María, Rosa y otra mujer.

Bernardo le asegura a Rosa que después de haberla creído muerta comenzó una investigación sobre el paradero de su hija ya que Lilia negó siempre que Alejandra fuera la hija de Rosa, mas con el tiempo se dio por vencido, pues jamás encontró nada.

Alejandra penetra en la habitación de María, acusándola de enredarse tanto con su padre como con su hermano. Ricardo le exige a Alejandra que respete a María mas la muchacha solo insiste en atacarla. María llora por las palabras de Alejandra.

Enrico visita a Claudia, demasiado alcoholizado y le asegura que ya no puede seguir al lado de Carlota pues su vida es un verdadero infierno al lado de ella.

Transcurre un mes y todos esperan afuera de una iglesia la llegada de Vanesa, vestida de novia. María no deja de mirarse con Ricardo. Los dos se aman, más él no ha tenido el valor de luchar por ella.

Carlota, llena de vergüenza, le pide a Renato un préstamo para salvar la empresa de Enrico. Renato le asegura que le prestará el dinero pero que deben hablar de ello después de la boda, en otro momento.

Se realiza la boda y Vanesa siente felicidad de ser, por fin, la esposa legitima de Ricardo Velati. Bernardo no está del todo contento pero sabe que usará a su propia hija para cometer lo que desea: Seducir a Maria Guerrero, con quie, durante la recepción, Ricardo habla, asegurándole que aunque se haya casado con otra, siempre la amará a ella.

Rodrigo aparece y eso llena de emoción a Alejandra, quién lo llenó de besos, sin en cambio Rodrigo no despegó la mirada ante la belleza de María, al saber quién era, se impactó. No era ni la sombra de lo que habia sido hace un tiempo atrás.

Claudia cree que su relación con Enrico no puede prosperar, por lo que ha decidido hablar con él, sacarle el dinero necesario y dejarlo.

Ante todos los invitados a la boda, Renato hace público su matrimonio con María Guerrero, impactándolos a todos. Alejandra le pide a su padre que calle sin embargo el insiste en que es María la mujer con quién rehará su vida. María lo abraza, mostrando a Alejandra una mirada desafiante.

Rosa sufre por no saber nada acerca de la hija que perdió hace muchos años por culpa de Lilia. Se sorprende al ver en el periódico un anuncio de la boda de  Ricardo y Vanesa, por lo que se atormenta mas al ver como viven los hijos de la mujer que tanto daño le hizo.

Renato y Ricardo tienen un atercado por causa de María, en el que Renato descubre que su hijo está enamorado de María. A pesar de ello el hombre decide que se casará pues está seguro que María lo ama a él.

Vanesa hace comentarios sobre Maria cuando habla con su padre. Bernardo le asegura que a ellos no les conviene que Renato se vuelva a casar.

La fiesta se termina y Vanesa y Ricardo emprenden su viaje por Europa, donde pasarán su luna de miel.

Bernardo y Enrico le aseguran a Renato que el casarse con María solamente le traerá problemas. Renato insiste en casarse.

María se siente segura pero a pesar de ello sufre por el amor que siente por Ricardo por lo que su odio se vuelve más grande y jura nuevamente que incluso se vengará de él, de la manera mas insospechada. Comienza a empacar sus cosas y se traslada a una de las habitaciones de la mansión. Es descubierta  por Alejandra, quien le exige que regrese al cuarto de servicio al que pertenece. María esta vez la enfrenta con la mirada, decidida a quedarse en una de las habitaciones de la mansión Velati.

Beto visita a Rosa y mira el periódico y en una de las fotos ve a Bernardo. De inmediato le dice a Rosa que ese hombre es para el cuál él trabaja. Rosa se sorprende.

María se instala en una habitación y Alejandra no deja de fastidiarla, asegurándole que jamás dejará de ser la sirvienta que siempre ha sido,. Llena de tranquilidad, María se acerca a ella y sorpresivamente la toma de la cara! Empujándola contra la pared! Le asegura que de ahora en adelante las cosas cambiarán en la mansión Velati y que no está dispuesta a seguir soportando humillaciones. Alejandra se llena de terror.

Rosa habla con Beto sobre María y llega a la conclusión de que, si María siempre estuvo en la mansión Velati como sirvienta por ser una recogida, entonces ella puede ser la hija que Lilia le arrebató!

María, en su nuevo baño, se mira al espejo y repentinamente comienza a golpearse la cara. Al terminar sonríe. ¿Qué plan tendrá esta mujer!?

Carlota le informa a Enrico que ha pedido un préstamo muy grande a Renato. Enrico asegura no querer nada. Rodrigo les exige a sus padres que le digan qué es lo que está pasando. Es Carlota quien le dice que están en la ruina.

Alejandra se queja con Renato sobre lo que María le ha hecho. María, con su cara angelical y llena de inocencia, jura que no es verdad y que Alejandra la ha abofeteado fuertemente. Renato se impacta al ver los golpes en la cara de María por lo que reprende a Alejandra vilmente y le exige que respete a la que será su madrastra.

Bernardo no deja de pensar en María. Está obsesionado con ella, siente una fuerte atracción hacia ella que no está dispuesto a olvidar, por lo que asegura que así tenga que asesinar al mismo Renato, María será única y exclusivamente para él. Por la buena… O por la mala.

Durante el siguiente día Rosa mira el periódico y se sorprende al leer que Renato y María se casarán por lo que entonces piensa que María no puede ser la hija que perdió, pues Renato sabe la verdad y él no sería capaz de casarse con su propia hija!

María e Renato comen en un lujosísimo restaurante en el que se topan con Enrico y Claudia.

Alejandra sale con Rodrigo, de quien está perdidamente enamorada. Se sorprende cuando él le asegura que le gustaría casarse con ella. Acepta encantada!

Enrico lleva a Claudia hasta su departamento, sin sospechar que Carlota se encuentra cerca, espiándolo, por lo que se les acerca y lo cachetea a él, asegurándole que así lo quería encontrar, haciendo porquerías con la mujerzuela por la que lo ha perdido todo. Claudia se encierra, dejando a Enrico solo ante la fiereza de Carlota, a la que Enrico le asegura que ha decidido dejarla para vivir al lado de Claudia. Carlota asegura que las cosas no serán tan fáciles, pues ella siempre estará ahí para hacerles la vida imposible.

María se entrega nuevamente a Renato, quien le pide que se casen el fin de semana, María acepta, pues así su venganza será más rápida también.

Ricardo hace suya a Vanesa, en quien ve a María, con quien el sexo era desenfrenado. Jura que regresando a México le propondrá que se fuguen, los dos, para sí defender su amor contra quien sea.

Claudia le pide a Enrico que se separen un tiempo puesto que ella no quiere tener problemas con Carlota. Enrico le asegura que Carlota no aparecerá más puesto que la ha dejado para vivir con ella, con Claudia, quien aparenta estar feliz, pero en el fondo lo desea lejos.

Carlota maneja su automóvil en un estado de histeria grave por lo que al no fijarse se estampa contra un autobús quedando gravemente herida.

Por medio de su celular, Rodrigo se entera del accidente de su madre y acude al hospital de inmediato.

Rosa decide que hablará con Renato para saber el paradero de su hija.

Afortunadamente Carlota ha sufrido solamente leves factura y a todos les dice que Enrico es el único culpable de lo que le ha sucedido pues la ha abandonado por irse a vivir con su amante. La noticia le cae como bomba a Rodrigo.

En casa, Alejandra se lleva una sorpresa al saber que Renato se casará en un par de días con María, por lo que lo acusa de retrasado mental por quererse casar con la sirvienta. Maria escucha detrás de la puerta, sonriendo perversamente prometiendo que hará de la vida de Alejandra un verdadero infierno.

Rosa cree que Maria no puede casarse con Renato, pues ella está enamorada de él por lo que considera que, si le dice la verdad a Renato sobre la Muerte de Lilia, se olvidará de María.

Carlota llora amargamente y le pide a Rodrigo que busque a Enrico y lo lleve de vuelta a casa, olvidándose de su mujer: Claudia.

Rosa aparece en casa de Renato y éste se sorprende al verla pues la creía muerta. Con lágrimas en los ojos, Rosa le pide a Renato que le diga el paradero de su hija.

Rodrigo encuentra a Enrico con Claudia y le pide que hablen en privado. Al hacerlo, Enrico le dice a su hijo que por nada del mundo regresará al lado de Carlota, la cuál toda la vida la ha hecho menos.

María no puede creer que Rosa esté hablando con Renato y sospecha que Rosa, por su afán de conquistarlo, le dirá todo lo relacionado con la muerte de Lilia y, en efecto, Rosa está a punto de desenmascararla pero María los interrumpe, pidiéndole a Rosa que regrese otro día. Al meterse Renato a la casa, Maria le advierte a Rosa que, si le juega sucio, entonces la eliminará igual que a Lilia. Rosa le confiesa a María no tener miedo.

Alejandra saca de su bolso una pistola, asegurando que con esa arma matará a María, si ésta se casa verdaderamente con Renato.

Renato le confiesa a María todo respecto a Rosa y le pregunta si ella la conoce. Maria asiente con la cabeza y confiesa que Rosa y ella habían sido amigas hacía mucho tiempo atrás.

Patsy visita a Rangel y Lucecita para darles un dinero que Claudia les envía. Lucecita, con lágrimas en los ojos, le suplica a Patsy que ayude a su mamá para que vuelva con ella a casa. Patsy y Rangel se entristecen ante las suplicas de la niña.

El día de la boda de María y Renato llegó apresuradamente y unos minutos antes de que María salga de su habitación, descubre que su vestido está manchado. Alejandra aparece en ese momento y de manera burlona le asegura que ese día no habrá boda sin embargo María asegura que se casará con Renato de cualquier forma y le hace saber a Alejandra que desde ahora la tendrá que ver como la esposa de su padre. Alejandra se burla de ella, furiosa y le recuerda que así se casara con un Príncipe, ella, maría Guerrero, jamás dejará de ser una infeliz sirvienta.

María llega al altar que se ha montado en el jardín de la mansión Velati con un sencillo vestido blanco. Renato se siente muy enamorado y la toma de las manos. Un sacerdote se dispone a casarlos. Ninguno de los dos sospecha que Vanesa y Ricardo han llegado al aeropuerto y que Ricardo tiene un plan.

Alejandra está furiosa y le asegura a Rodrigo que se vengará de María Guerrero así sea lo último que haga en su vida. Carlota desea opinar pero considera que debe guardar postura como buena religiosa que es.

Rumbo a la Mansión Velati, Ricardo se siente demasiado nervioso, cosa que preocupa a Vanesa la cuál le pregunta qué es lo que sucede. El no le dice que desea impedir esa boda pues está perdidamente enamorado de María. El taxi llega y Ricardo se sorprende al saber que tanto María como Renato ya se han casado. Se siente derrotado.

En la recepción Rosa se acerca a Bernardo, a quién le dice que tienen que hablar. Él se niega y Rosa le asegura que es sobre María. Ella, llena de celos, asegura no estar de acuerdo con la boda de María r Renato, pues ella se casó con ese hombre solo por su dinero. Eso ya lo sabe Bernardo, pero se sorprende en cuanto Rosa le confiesa que ella sabe cómo murió Lilia. Al saberlo, Bernardo le promete a Rosa que si ella lo ayuda a deshacerse de María para que él se apodere de la fortuna Belait, él la ayudará a encontrar a su hija.

Ricardo llora desconsolado en su habitación y es interrumpido por Rodrigo, quien le da un abrazo. A los dos les da gusto volver a verse. Son interrumpidos por Alejandra, quién le pregunta a su hermano qué es lo que se siente el haber perdido a su sirvienta.

Rosa felicita a María por su habilidad para salirse con la suya y asegura saber porqué fue que se deshizo de Lilia. María le suplica que mejor no trate de traicionarla porque la puede pasar muy mal. Rosa le recuerda a María que ella fue la traidora, al haber puesto los ojos en el hombre que ella siempre ha amado. “Cuestión de suertes…y hay que saber perder”- fue lo que le ha contestado María.

Ricardo está desesperado y le reclama a Alejandra el expresarse mal de María. Sale de la casa apresuradamente en uno de los autos de Renato. María lo ve a lo lejos.
Bernardo cree que Rosa le será de gran ayuda para llevar a cabo sus malévolos planes para apoderarse de la inmensa fortuna de Renato.

María siente un gran amor hacia Ricardo sin embargo el orgullo no deja que ella desista de vengarse por lo que se acerca a Renato que la ayude a hacerse una mujer de negocios. Renato asegura que ella ya lo tendrá todo por lo que no tendrá la necesidad de trabajar.

Ricardo se emborracha en una cantina y le confiesa a Rodrigo el amor que siente por María Guerrero. Rodrigo le hace ver que ha sido cobarde por no luchar por ella y por haberla negado cuando ella más necesitó de él.

Renato decide llevar a Rosa a su casa a pesar de que María se opone. Rosa cree que debe aprovechar ese momento para llevar a cabo sus planes.

En casa, Vanesa llora ante Bernardo, al cual le dice que Ricardo no es el mismo y que se está convirtiendo en un hombre amargado.

Maria duerme pero escucha ruidos por lo que se asoma a través de una ventana. Se da cuenta que Ricardo ha regresado a la mansión. El amor que siente por él hace que la sangre le hierva.

Rodrigo, embriagado, se toma un baño caliente y llora por la pérdida de María. Al salir del baño la encuentra postrada en su cama, desnuda, dispuesta a entregarse a él.

En casa, Rosa habla con Renato sobre la hija que los dos tuvieron. Renato se sorprendió al saber que tenía otra hija y aseguró que Lilia jamás le dijo nada, pues todos creían que Rosa había muerto. Rosa confiesa creer que Alejandra es su hija sin en cambio Renato a segura que no es así. Rosa se llena de desesperación e intenta besarlo pero él la rechaza por lo que ella le suplica que revivan lo que hace años hubo entre ellos. Renato la rechaza y sale de inmediato de su casa.

María se entrega a Ricardo, asegurándole que ella no ha podido olvidarlo. Él le propone que escapen juntos pero ella se niega, pues asegura que él jamás la verá como ella quiere que la vea. Ricardo le promete amarla, pues está perdidamente enamorado de ella, quien solo lo besa y se entrega a él comenzando con una pomposa felación que lo enloquece.

Rosa llora llena de amargura pues ama a Renato y María se lo ha arrebatado.

Renato llega a casa y encuentra a María dormida. No deja de contemplarla y admirarla sin sospechar que esa, en su noche de bodas, ella ha sido la mujer de su propio hijo.

Por la mañana, Vanesa sufre un desmayo y va a consultar al doctor, quien le asegura que será madre, por lo que ella acude a la mansión Velati a informárselo a Ricardo. María escucha esa confesión. Alejandra se da cuenta, por lo que felicita a Vanesa y Ricardo, a quién le pide que, en caso de que la criatura sea niña, le ponga de nombre María. Vanesa no entiende el comentario de Alejandra, mientras que María huye de la escena.

ENERO 2006. Rosa revisa las fotografías que Beto le entregó. Esas fotografías que fueron encontradas en la bodega de Bernardo. Rosa se sorprende al ver la foto de Alejandra pero aun más al ver las de María y otra mujer casi idéntica a ella. Revisa el reverso y cada foto tiene un nombre, el de aquella extraña mujer tan parecida a María tiene un nombre peculiar: Daría. Rosa cree que entonces esa podría ser su hija y Bernardo sabía su paradero.

En un casino de Las Vegas, Daría baila desnudándose, atrapando las miradas de los hombres que se encuentran en el lugar. Al terminar, acude a su camerino y recibe una llamada de Bernardo, quién le dice que la quiere en México inmediatamente.

Carlota está desesperada pues su marido está con otra mujer. Rodrigo le pide que se calme y sale en busca de su padre.

María llora por saber que Ricardo será padre y esta vez está decidida a vengarse de él a toda costa.

Rosa llama a Bernardo, a quién le dice que ya sabe que su hija es una mujer muy parecida a María. Bernardo trata de negarlo pero Rosa le cuelga el teléfono, por lo que Bernardo cree que debe hacer algo porque sus planes pueden frustrársele.

Vanesa le pide a Alejandra que le explique el comentario que hizo cuando se enteró de su embarazo. Alejandra aseguró que todo había sido para molestar a la infeliz sirvienta que se había casado con su padre.

Bernardo aparece en la casa de Renato y le asegura que María es hija de Rosa, o sea, que María es su hija y al casarse con ella ha cometido incesto. María los ha escuchado sin querer y sale de inmediato de la mansión, en un taxi, mientras que Renato le exige a Bernardo que le explique qué es lo que está tramando pues el sabe perfectamente que María no puede ser su hija.

Daría llega a México y busca a Bernardo en su casa pero no lo encuentra por lo que va a la oficina de éste, donde es reconocida por Beto.

María se presenta ante Rosa y le exige que le diga cuál es su juego y qué es lo que trama en su contra, pues no se cree eso de que sea hija suya. Rosa le aclara a María que no, que ella no es su hija pero que tal vez Alejandra sí lo sea.

Bernardo habla con Daría, a quién le asegura saber quiénes son sus padres. Daría le exige que se lo diga y el se lo promete a cambio de que lo ayude a destruir a María Guerrero. Ella lo promete y Bernardo le confiesa que su madre es Rosa y que su padre es el millonario Renato Velati.

Renato sospecha que Bernardo planea algo que no es anda bueno por lo que debe estar alerta, pues no puede dejar desprotegida a María.

Rodrigo habla con su padre en una cafetería y le pide que se aleje de Claudia y regrese con ellos. Enrico se niega, pues detesta la presencia de Carlota.

El timbre de Claudia suena desesperadamente por lo que acude a abrir la puerta. Se sorprende al ver a Carlota, quién le dispara hasta cerciorarse de que está muerta.
Carlota arroja el arma al suelo, asustada por lo que ha hecho, y decide huir. Lo hace sin que nadie la vea.

Alejandra, muy cariñosa con su padre, le pide a éste que se aleje de María, la cuál solo le acarreará problemas. Renato se niega, pues se cree muy enamorado.

Daría sufre por la perdida de sus padres y teme que ahora sea muy difícil recuperarlos, pues quizás ellos ni siquiera sepan de su paradero, pero la ilusión de que Renato Velati sea su padre, comienza a despertarle si instinto de ambición.

Rodrigo busca a su madre en casa pero no logra encontrarla. Carota llega con bolsas, asegurándole que se ha ido de shopping y se ha comprado ropa nueva.

Enrico regresa al departamento de Claudia y se sorprende al encontrarla muerta. Al encontrar el arma con la que la mujer ha sido asesinada, la toma entre sus manos y es sorprendido por la policía, la cuál se lo lleva preso.

Renato habla con María, a quien le dice que está gravemente enfermo desde hace tiempo y que sabe que pronto morirá. María lo besa y se entrega a él locamente, asegurándole que ella lo ayudará a ser feliz mientras llega ese terrible momento que a los dos los separará.

Ricardo extraña a María, es por eso que rechaza a la bella Vanesa, quién le pide que reaccione pues muy pronto tendrán un hijo. Ricardo no desea discutir, por lo que ignora a su esposa.

Rodrigo recibe una llamada de su padre, quien con lágrimas le dice que Claudia está muerta y que él está en la cárcel.

Rangél se entera de la muerte de Claudia por medio de Patsy, y ninguno de los dos sabe cómo decírselo a Lucecita, la cuál sufrirá la pérdida de su madre. Rosa le asegura a Rangél que, llegado el momento, ella los apoyará incondicionalmente.

Rodrigo habla con su padre, quien le asegura que él no mató a Claudia. Rodrigo le pide a su padre que guarde la calma pues con el dinero que le ha prestado Renato pagarán una fianza. Enrico confiesa que ese dinero ya no existe, pues se lo ha gastado todo en Claudia.

En casa, Carlota se siente nerviosa por lo que ha hecho y reza sin cesar, argumentando que ella todo lo ha hecho por su familia, como un mandato divino.

Bernardo se entera de lo sucedido a Enrico y no deja de sentir gusto por la vergüenza que seguramente ha embargado a Carlota, sin sospechar que carlota es la verdadera asesina. Se lo comunica a Renato, quien no puede creer que su amigo haya sido capaz de matar a su propia amante.

Rangél y Rosa le dicen la verdad a Lucecita, quién sufre mucho por la pérdida de su madre.

Daría cree que debe pensar muy bien las cosas para apoderarse de la fortuna de Renato y acude a la casa de Bernardo, donde conoce accidentalmente a María.

María habla con Bernardo sobre la enfermedad de Renato. María le asegura al hombre que, si la ayuda a eliminar a su marido, le dará una parte de la fortuna que él le deje pues puede hacer que él le herede absolutamente todo. Daría los escucha detrás de la puerta.

Fedora visita a Vanesa, quien le dice que sufre pues Ricardo se desvive por María, la esposa de su padre y que a ella no le hace el menor caso.

Rodrigo le pregunta a Carlota si ella tuvo algo que ver con la muerte de Claudia. Carlota lo niega y se pone nerviosa. Le asegura a su hijo que lo único que él tiene que hacer es casarse con Alejandra.

Maria regresa a casa y es interrumpida por Vanesa, quien le pide que deje en paz a Ricardo. María le asegura a Vanesa que, aunque ella le dará un hijo a Ricardo, el a quién verdaderamente ama es a la mujer que una vez fue su sirvienta y a la que se entregó infinidad de veces. Vanesa se sorprende al enterarse de las aventuras de su marido con la sirvienta.

Renato y Bernardo visitan la Cárcel en donde enrico les asegura que la única responsable tuvo que ser Carlota.

Vanesa y Maria discuten en las escaleras de la casa. Vanesa le asegura a Maria que le dirá todo a Renato y María le asegura que no le dará tiempo. María Arroja a Vanesa al vacío, dejándola inconsciente.

Bernardo visita a Rosa, a la que le cuenta los planes de María. Rosa no desea que anda le suceda a Renato. Bernardo le jura a Rosa que si lo ayuda él le dirá el paradero de su hija, pues él ayudó a Lilia a desaparecerla. Rosa le suplica que le diga en donde está y él le asegura que se lo dirá después de que lo ayude a acabar con Renato. Rosa acepta ayudarlo, pues es más grande la necesidad de encontrar a su hija.

Una ambulancia se lleva a Vanesa y María la acompaña, pidiéndole a Chofi que les avise a todos que Vanesa tuvo un accidente.

Rosa vive un enorme tormento, pues ama a Renato y por otro lado desea recuperar a su hija. Maldice a María por haberse dejado llevar por el odio.

Chofi les informa a Renato y Alejandra lo ocurrido a Vanesa. Renato desea ir al hospital pero no Alejandra, quien está segura que la situación solo la aprovecharán maría y Ricardo.

En el hospital, María le confiesa a Ricardo que no ha podido olvidarlo pues las noches al lado de Renato solo le recuerdan las ardorosas madrugadas en las que ellos dos se entregaron infinidad de veces. Ambos se besan y son descubiertos por Fedora, quien llama a Bernardo y le cuenta lo sucedido a Vanesa y lo sucedido entre María y Ricardo.

Daría se preocupa por lo que el destino l tenga reservado y cree que debe actuar por su propia cuenta: si ella es la hija de Renato, la herencia le corresponde.

Vanesa está muy delicada y ha perdido al hijo que esperaba. María no deja de sentir gusto y pregunta por la salud de la muchacha. Vanesa está en coma debido a los golpes que recibió en la cabeza, por lo que María cree que la suerte está de su lado.

Renato hace su testamento, en el que deja grandes sorpresas para todos, incluyendo a María.

Bernardo está seguro de que María fue la responsable de lo que le pasó a su hija. María lo niega pues asegura que ella y Vanesa llevan una excelente amistad.

Enrico habla con Carlota en la cárcel. La culpa de ser la asesina pero ella jura ser inocente y lo culpa de asesino, asegurándole que su castigo es la cárcel por su infidelidad.

Beto le informa a María que ya tiene todo arreglado para eliminar a Renato.

María y Ricardo tienen un encuentro en el que ella le pide que vuelvan a estar juntos mas Ricardo se niega por respeto a su hijo y a Vanesa. María Jura que Ricardo volverá a ser suyo a como de lugar.

Fedora habla con su hijo sobre la situación de Maria, Ricardo y Vanesa. Bernardo asegura que María fue la causante de la muerte de su nieto.

Rangél y Lucecita se despiden de Rosa pues han decidido olvidarse de sus sufrimientos e irse a radicar a Chihuahua. Rosa resiente la falta de gente en su lugar, pues ahora estará sola.

La nueva mercancía de drogas llega a bernardo quien le pide a Beto que lo ayude a darle un escarmiento a María.

María se viste de enfermera y en el hospital acude a donde está Vanessa, inconsciente. Aprovecha para asfixiarla, causándole la muerte y asegurando que Ricardo es solamente para ella.

Ricardo no deja de pensar en María y se siente sediento de sexo pues solamente con ella ha podido cumplir todas sus fantasías. Cree que debe buscarla.

Rodrigo habla con Renato sobre sus intenciones para casarse con Alejandra, quien le asegura a su padre estar ilusionada con Rodrigo. Maria interrumpe, asegurándole a Rodrigo que Alejandra no es lo suficientemente mujer para casarse todavía. Alejandra insulta a María, quien le pide respeto pues es su segunda madre.

Bernardo acorrala a Daría para que se presente ante Renato y le diga que es su hija más ella no acepta pues quiere hacer las cosas de otra manera.

Beto le comunica a María que Bernardo desea tenderle una trampa respecto a los negocios que ambos tienen ahora con traficantes de drogas. María se lo agradece pues tomará precauciones y ahora está segura de que Bernardo es su enemigo.

Alejandra y Rodrigo tienen esperanzas en su matrimonio y así también Carlota, quien cree que con ese matrimonio ella volverá a tener la vida que tenía antes, cuando Enrico era rico.

Daría se presenta ante Renato asegurándole que ella es la hija que hace años tuvo con otra mujer.

Bernardo se entera de la muerte de su hija y llora amargamente. Sigue con la idea de que María fue la causante de ese accidente y acude a Rosa para pedirle ayuda.

Renato se sorprende por el enorme parecido entre María y Daría, quien le cuenta su triste vida. Son sorprendidos por María, quien al ver a esa mujer sale corriendo de la casa. Hasta llegar a la de Rosa, donde se encuentra a Bernardo, quien trata de estrangularla culpándola de la muerte de Vanesa y de su nieto. Rosa la defiende y María asegura no tener nada que ver con el accidente de Vanesa yles informa que Daría está en su casa hablando con Renato.

Ricardo se entera de lo ocurrido a Vanesa y Fedora le asegura que ella sabe que entre él y su madrastra hay un amorío del cual Renato se enterará. Se compadece de Daría y le pide que se quede a vivir con él. María se opone y le asegura a Renato que si esa mujer se queda ella se irá. Renato le pide a Maria comprensión pues Daría es su hija y la reconocerá.

El funeral de Vanesa se llena de sorpresas pues Renato llega de la mano de Daría, a la que presenta como su hija.

Enrico se amarga tras las rejas por un crimen que él no cometió y con el recuerdo de Claudia.

Rosa aparece en el funeral y se sorprende al ver a Daría. Bernardo le dice a Daría que Rosa es su verdadera madre.

Todos los presentes se impactan por el parecido entre María y Daría, mas María cree que tener a Daría cerca le servirá de mucho para cometer más fechorías.

Rosa llora ante su hija asegurándole que siempre la buscó. Se impacta al enterarse que se prostituía gracias a Bernardo, quien siempre cuidó de ella.

Renato piensa en volver a hacer su testamento, pues la presencia de Daría le ha dictado hacer cambios y no desea dejarla desamparada.

María desconecta los cables de los frenos del auto de Renato pues cree que si él muere pronto, no habrá herencia para Daría.

Fedora le asegura a Bernardo que Vanesa murió por la ambición de él. Bernardo corre a su madre de la casa y le pide que no vuelva jamás pues no desea volver a verla.

Alejandra se desespera pues no quiere que Daría viva en la mansión Velati Ricardo habla con ella asegurándole que deben hacer la voluntad de Renato mas Alejandra no está dispuesta a dejar que una intrusa nuevamente le arrebate lo que le pertenece.

Rosa y Daría se presentan en la casa de Renato, quien le pide perdón a Rosa por el dolor que le causó hace muchos años. María se enfurece al verlas y las corre. Rosa le asegura a María que ha llegado el momento de desenmascararla.

Bernardo le pide a Beto que ponga cierta cantidad de droga en el auto de María para tenderle una trampa pero Beto se niega ya que está enamorado de María, la cuál es su gran amiga mas Bernardo lo amenaza para que cumpla con sus ordenes.

La policía descubre que no fue Enrico el que asesinó a Claudia pues algunos testigos han confirmado que vieron entrar a una mujer a la casa de Claudia unos minutos antes de la muerte de ésta.

María le asegura a Rosa que si no guarda silencio se arrepentirá, mas Rosa está decidida a contar lo que sabe. María le recuerda que las dos tienen mucho que ver en los negocios sucios.

Ricardo visita la tumba de Vanesa y llora ante ella pues siente remordimientos, sin embargo acepta que no ha podido olvidar a María Guerrero.

Rodrigo se alegra al ver a su padre entrando a la casa, cosa que hace estremecer a Carlota, quien estalla cuando se entera de que Enrico ha sido declarado inocente.

Rosa le confiesa a Renato que María mató a la esposa de Bernardo cuando comenzó a relacionarse con él y que de la misma manera asesinó a Lilia para poder casarse con él y así obtener toda su fortuna y que, así mismo, María seguramente había propiciado las muertes de Vanesa y su bebé. Renato no puede creer lo que ha escuchado y le pide una explicación a María, quién niega que lo que Rosa ha dicho sea verdad. Renato sale enfurecido de la mansión, arrancando su automóvil. María bofetea a Rosa y le asegura que la destruirá. Rosa asegura no tenerle miedo y la hace responsable de cualquier cosa que le pueda suceder a Renato mientras que María le asegura a Daría que jamás obtendrá un solo centavo de la fortuna Velati. Alejandra las interrumpe y le asegura a María que ella tampoco obtendrá nada y la corre de la casa. María asegura que no se irá.

Ricardo recurre al alcohol para calmar sus frustraciones, siempre recordando a María, quien lo ah despreciado y a la vez seducido por venganza.

Renato maneja excesivamente nervioso y sufre un terrible accidente automovilístico.

La policía detiene a Carlota, quien niega que ella haya tenido que ver algo con la muerte de Claudia. Rodrigo asegura que su madre es inocente mas el teniente le asegura que hay muchas pruebas en contra de su madre. Carlota culpa a Enrico de la desgracia de su familia.

María se siente preocupada y espera que Renato muera pues solamente ella heredará su fortuna. Piensa en Ricardo, quien llega a la casa borracho. Es María quien lo recibe con caricias, llevándoselo a la cama con engaños.

El auto de María ha sido repletado de drogas por lo que Bernardo espera darle un severo escarmiento a la ambiciosa mujer.

Carlota sufre en la cárcel y jura que Enrico es el único culpable de lo que le sucede. Rodrigo la visita y ella le asegura que si defenderá a su padre entonces no lo quiere ver.

María revisa en el despacho los pagarés que firmaron Enrico y Carlota a Renato y decide que los cobrará. El teléfono suena y Alejandra se impacta al escuchar que el automóvil de su padre ha estallado.

Fedora busca a Bernardo, a quien asegura que no la volverá a ver. Bernardo le pide a su madre que no lo culpe de nada ya que la responsable de la muerte de Vanesa lo pagará muy pronto.

Ricardo y Alejandra se angustian por lo que ah sucedido a Renato. María finge sentir un enorme dolor. Rosa, que se ha enterado de la noticia, llega a la mansión Velati y culpa a María Guerrero de lo que ha sucedido. María lo niega todo. El chofer les avisa que el auto de María ha sido entregado y Alejandra le exige a esta que le entregue las llaves. Alejandra se marcha en ese auto acompañada de Rodrigo mientras que Rosa le pide a Ricardo que la escuche. María se aferra a Ricardo y le exige a Rosa que se marche de su casa.

Alejandra sale de la mansión y Bernardo da la señal a la policía de que el auto contiene una gran cantidad de drogas. Una persecución comienza sin que Alejandra ni Rodrigo se expliquen lo que está sucediendo.

Daría desea la herencia de Renato por lo que junto con Rosa planean asesinar a María para poder despojarla de todo.

María encuentra la caja fuerte de Renato y toma todo lo que le es posible. Desea que todo sea para ella por lo que llama a Enrico para que le pague los pagarés o de lo contrario lo enviará de regreso a la cárcel. Enrico se altera pues con la muerte de su amigo y la ambición de María será destruido.

Ricardo no sabe como reaccionar ante lo que está aconteciendo. María le asegura que con la muerte de Renato ahora ellos dos podrán disfrutarlo todo y ser felices juntos.

La policía descubre que lo que hay en el auto de María no es droga si no paquetes de algodón por lo que Alejandra y Rodrigo se sienten más tranquilos. Desde lo lejos, Bernardo hace un enorme coraje pues su malvada enemiga ha sido inteligente, mucho más que él por lo que visita a Rosa y Daría quienes le cuentan de los planes que tienen para asesinar a María Guerrero. Los tres exponen sus opiniones y la manera más inteligente para acabar con esa mujer.

Alejandra llega alterada a la mansión para pedirle una explicación a María por lo ocurrido con la policía y se impacta al encontrar a María y Ricardo juntos en un acto de fornicación.

Rosa hace una denuncia ante el ministerio público acusando a María de las muertes de Lilia y Renato. El agente le pregunta a Rosa cómo es que ella lo sabe todo y Rosa enmudece.

Alejandra sufre por el comportamiento de su hermano y cree que María lo ha embrujado porque nos e explica como es que Ricardo no se sienta mal por la muerte de Renato. Rodrigo le asegura a Alejandra que todo marchará mejor.

Enrico consigue el dinero para pagarle a María, vendiendo sus únicas propiedades. Está seguro de que maría es mala y quizás le podrá hacer daño a Rodrigo.

Beto alerta a María de las intenciones de Bernardo para acabar con ella, en confabulación con Daría y Rosa, quien se encuentra en el ministerio público declarando lo que sabe. María le suplica a Beto que la ayude a huir.

FEBRERO 2006. Rosa declara que María la tenía amenazada pero que ahora que había asesinado a Renato ella no podía quedarse callada. Asegura haber sido la confidente de María por mucho tiempo y el agente le hace saber que ella, por el silencio que guardó, es tan culpable como María Guerrero.

Bernardo goza en su casa, pues sabe que al haber mandado a Rosa a denunciar a María, matara a dos pájaros de un solo tiro.

María aparece en la cárcel y habla con Carlota, de quien se burla por su situación. Carlota le asegura que jamás dejará de ser una pobre criada que lo único que ha hecho ha sido desperdiciar su tiempo amando al hijo de los patrones el cual solo la ha utilizado para satisfacer sus pasiones más bajas pero que ni siquiera el más mínimo amor siente por ella. María en venganza le asegura que destruirá a Rodrigo y que lo lamentará.

La policía judicial visita la mansión Velati para detener a María. Alejandra y Chofi aseguran que María no ha regresado desde que salió.

Maria se presenta ante Rodrigo y Enrico a quienes les exige que le paguen lo que le deben a Renato. Enrico le entrega el dinero y María escapa acompañada de Beto.

Rosa queda arrestada hasta que no aparezca María, ella exige salir de la cárcel y piensa que es injusto que la hayan arrestado. Bernardo le asegura a Rosa que la ayudará… hasta que aparezca María.

Alejandra y Ricardo no pueden creer las fechorías que María cometió principalmente él, quien a pesar de todo la ama y está dispuesto a perdonarla.

El entierro de Renato es llevado a cabo. Daría se presenta como una de las hijas de éste pero Alejandra arma un escándalo y la corre asegurándole que no es mas que una arribista al igual que María.

Bernardo llama por teléfono a un extraño y atractivo hombre llamado Ariel, a quien le pide que lo ayude a encontrar a María y que la busque por cielo, mar y tierra. Al colgar el teléfono, Ariel le informa a María que Bernardo la ha estado buscando y que él puede ocultarla por lo que la ayudará. María le pide a Beto que se quede con ella y él acepta ayudarla sin importarle las consecuencias.

Bernardo y Daría no se explican cómo María pudo haber sido tan inteligente como para poder haber escapado. Daría asegura estar harta de María y asegura querer solamente lo que le corresponde de la herencia de los Velati. Bernardo le hace saber que estará con él hasta el final o no verá un solo peso de esa herencia.

Rosa se comienza a desesperar al estar detenida y cree que Bernardo la abandonará ahí por lo que llama a Daría para que la ayude. Daría le asegura que si no supo de su madre en muchos años, menos quiere saber ahora que será millonaria.


María es llevada a la enorme guarida de Farid Dumas, a quien Ariel le explica la situación de la mujer y Farid le asegura a María estar absolutamente enterado de todo y que la ayudará sin esperar nada a cambio. Farid le dice a María que el automóvil de Renato se estrelló cerca de su casa. María pregunta cómo fue la explosión y Farid no hace ningún comentario. María le agradeció a Farid la ayuda insinuándosele. Farid le asegura que para él ella como mujer es demasiado poca cosa pero que la ayudará por hacerle un favor a un viejo amigo. María pregunta quién es ese viejo amigo y Farid le responde que lo sabrá a su tiempo.

Beto le pregunta a Ariel si la mansión Dumas es un lugar seguro para esconder a María. Ariel asegura que así es pues Farid es el más grande enemigo de Bernardo.

Bernardo recibe una llamada de María, quien le asegura que en efecto ella mató a Vanesa y el bebé que esperaba así como a Gloria, la difunta esposa de Bernardo, quien le exige que le diga donde está. María le cuelga sin decirle nada más.

Pasa el tiempo y María no puede ser encontrada por nadie. Farid le prohíbe incluso que salga de su habitación pues no desea que los sirvientes se enteren de su presencia en la mansión, cosa que desespera a la mujer.

Ariel le informa a Bernardo que no han podido encontrar a María y Bernardo se enfada asegurando que cuando María aparezca pagará muchas de las que ya debe. Ariel le hace saber a Bernardo que los negocios no marchan bien y que han tenido pérdidas, por lo que Bernardo cree que pedirá ayuda a su mas grande enemigo: Farid Dumas.

Beto visita a María y Farid le pide que le cuente como es que la conoció. Farid descubre que Beto es una persona fiel y que ama a María sin condiciones por lo que le hace saber que lo admira. Beto solo pide ver a María.

Ricardo se encierra en un círculo de alcohol y Alejandra cree que lo mejor será internarlo en una clínica de recuperación. Daría se presenta ante los dos para exigir su parte de la herencia. Alejandra la corre pero esta vez Daría no desea marcharse y ha llegado con sus maletas a reclamar lo que le pertenece.

María le confiesa a Beto que no es feliz en la mansión Dumas pues siente que más que protegerla la tienen en cautela por lo que desea volver a escapar. Beto le pide a su amiga que resista pues las cosas siguen estando mal. María llora de desesperación y le entrega a Beto una carta dirigida a Ricardo.

Daría y Alejandra discuten y Alejandra le hace saber que no es mas que una bastarda arribista a la que ni siquiera su madre quiso. Ambas se van a los golpes sin que nadie las pueda separar.

Farid piensa muy detenidamente en lo que hará para vengarse de Bernardo y María Guerrero. Repentinamente recibe una visita de su enemigo, quien lo pone al tanto de las fechorías de María. Bernardo le pide a Farid que, como los amigos que una vez fueron, lo ayude económicamente. Farid se niega y no puede creer el grado de criminalidad en María por lo que augura que su venganza será espectacular.

Rosa sale de la cárcel pues alguien ha pagado su fianza. Nos e explica quien haya podido ser y nadie le dice quién la ha ayudado.

Beto y María salen de la habitación de esta y descubren que Farid está hablando con  Bernardo, quien asegura que alguna vez deseo la fortuna Velati pero que por María se olvidó de ello pues ella lo sedujo y lo volvió loco. Farid asegura que Renato fue un gran amigo suyo, cosa que sorprende a María.

Rosa regresa a su casa y se extraña al no encontrar a nadie. Se topa con Patsy, quien le asegura que las cosas con Lucecita y Rangél marchan bien. Ambas recuerdan los buenos tiempos cuando no existían tantos problemas en sus vidas.

Al irse Bernardo de la mansión Dumas, María le reclama a Farid el haberla engañado y le asegura que ahora comprende que lo único que él desea es destruirla. Beto se va a los golpes contra Farid, quien toma una pistola y le dispara, dejándolo mal herido. María se asusta y Farid la amenaza, exigiéndole que vaya a donde el la lleve. Farid lleva a María hasta el ático, en donde tiene unas celdas. La encierra en una de ellas y después lleva a Beto, malherido.

Un extraño hombre visita a Fedora y le asegura que si su hijo no da la cara lo más pronto posible, ella pagará las consecuencias.

Daría llega a casa de Rosa, quien la cachetea por no haberla ayudado. Daría le asegura a Rosa que la detesta y que jamás la reconocerá como madre cuando sea millonaria. Rosa le asegura a Daría que ella no es su hija ni la hija de Renato por lo que no recibirá absolutamente nada. Daría se marcha evitando escuchar a su madre.

En el ático, María trata de curar a Beto, quien le asegura que Farid es una trampa de Bernardo y que ahora si no tienen escapatoria. María se alarma. Reacciona y descubre que lleva su celular por lo que le manda a Ricardo, a quien le dice que lo ama y que necesita que la ayude. Ricardo le asegura que la policía la está buscando y que él aún la ama, está borracho. María le suplica ayuda.

Farid habla con alguien que se encuentra en un cuarto oscuro y le asegura a esa persona que la venganza está por llegar y que María Guerrero pagará todas sus culpas.

Alejandra se sorprende al escuchar la lectura del testamento de su padre pues a ella y a Ricardo solo les corresponde una cuarta parte y a María el resto, incluyendo la mansión Velati!

Farid visita a Rosa quien se sorprende al verlo. Farid le pregunta si sabe algo sobre Maria Guerrero y Rosa despotrica todo lo que sabe cayendo en la trampa de él, al que le cuenta hasta sus intimidades. Los dos son escuchados por Daría.

Ricardo les asegura a Rodrigo y Alejandra que recibió una llamada de María epro como siempre ha estado alcoholizado nadie le cree por lo que lo tiran a loco. Alejandra le suplica que se mantenga abstemio y que no vuelva a tomar. Ricardo jura que no beberá más y que encontrará a María.

Rosa presenta a Daría como su hija ante Farid y la muchacha asegura no ser hija de Rosa, si no una farsante contratada por Bernardo para obtener una inmensa fortuna y así vengarse de María Guerrero. Rosa asegura que Daría dice eso porque están enojadas pero Daría asegura que es verdad y que Rosa también ha caído en la trampa.

Beto aoniza lentamente estando encerrado y María se preocupa pues no desea que su único amigo muera.

Enrico visita a Carlota en la cárcel y ella lo corre asegurándole que no quiere saber nada más de él. Enrico le asegura sentir pena y lástima por ella, porque en si fue ella la que destruyó el hogar que siempre quiso salvar.

Beto muere y eso llena de dolor a María, quien no resiste estar encerrada por más tiempo.

Farid busca a Ricardo, a quien le dice que debe acompañarlo. Ricardo se resiste pero es obligado por Farid y sus malhechores a subir a un automóvil. Lo llevan hasta la mansión Dumas, donde le cuestionan sobre María Guerrero, en el cuarto oscuro. Ricardo confiesa amar a María a pesar de todo lo que ha hecho y que desea encontrarla para regresarle la bondad que ella poseía antes de que él la engañara.

Bernardo ha juntado dinero en un maletín para pagárselo al extraño hombre que lo busca y que lo ha amenazado, pues sabe que en sus negocios o se gana o se pierde. Daría lo espía y se da cuenta de la inmensa fortuna que ese maletín tiene por lo que tiene un perverso plan para poder salirse con la suya.

En el cuarto oscuro, Farid le confiesa a Ricardo que su padre no está muerto, si no que se encuentra con él. Las luces se encienden y Ricardo se mira frente a frente con Renato, quién está en una silla de ruedas. Farid le dice a Ricardo que todo ha sido por causa de María, quién cortó los frenos del auto de Renato para que este muriera y que tras salvarlo, el mismo hizo estallar el auto.

Bernardo llega a casa con el extraño hombre y se da cuenta de que Daría intenta escapar con su portafolios lleno de dinero. Trata de detenerla pero ella escapa ágilmente. El hombre le asegura a Bernardo que quiere su dinero o de lo contrario lo matará. Ambos discuten y el hombre le apunta a Bernardo, amenazándolo de muerte. Un disparo se escucha y el hombre cae al suelo. Ha sido Rosa la que le disparó por la espalda.

Renato le pide a Ricardo que se olvide del amor que siente por María y que se vengue de ella por todo el daño que les ha hecho. Ricardo cree que él es el único responsable de la maldad de María mas le jura a su padre que se vengará.

Alejandra no sabe qué hacer pues no pude casarse con Rodrigo estando los dos con problemas familiares. Culpa a María Guerrero de sus desgracias. Rodrigo le pide que hagan un viaje juntos y ella asegura que en cuanto las cosas se arreglen lo harán.

Daría cuenta desesperadamente el dinero que ha robado y entra a casa de Farid, a quién le informa que ya tiene el dinero de Bernardo. Farid encierra a Daría en otra habitación del ático pero es visto por Ricardo. Daría grita que la dejen salir y María la reconoce por lo que se da cuenta de que Farid tiene un malévolo plan.

Rcardo habla con Farid y le confiesa seguir amando a María pues ella ha sido la única que lo ha hecho sentir como nadie más ha podido. Farid ignora sus palabras.

Chofi cree que los enredos se deben a el pasado que Lilia siempre ocultó y por la hija que Rosa tuvo con Renato por lo que visita a Fedora y le asegura que ni María ni Daría ni Alejandra son la hija perdida de Rosa pues esa niña, al habérsele arrebatado a Rosa, fue entregada por Lilia a una mujer a la que la criatura se le enfermó hasta morir. Fedora pregunta en donde  se encuentra esa mujer y Chofi asegura que es ella misma, Chofi, y que por su fidelidad Lilia la contrató como cocinera tiempo después. Fedora queda impactada ante semejante noticia.

Rosa le exige a Bernardo que le diga en donde está su hija pero él le asegura que es Daría la hija que buscaba. Rosa asegura saber que Daría no es su hija y exige la verdad. Bernardo solamente se burla de ella.

Ricardo lleva a Renato a la mansión Velati y Alejandra se alegra al saber que su padre está vivo. Alejandra le agradece a Farid el haber ayudado a Renato.

Por un agujero de la pared María se comunica con Daría, a quién le cuenta sobre Farid y el asesinato de Beto. Le pide que ambas se unan para poder escapar.

Ariel visita a Bernardo quien le pide que no deje de buscar a María para eliminarla. Ariel le dice a Bernardo que María se encuentra en la mansión de Farid Dumas.

Ricardo le pregunta a Farid porqué tiene a Daría encerrada y el hombre le dice que tiene algo que mostrarle. Lo lleva hasta donde está María y ambos se impresionan al verse. María le pide ayuda a Ricardo asegurándole que Farid ha matado a Beto. Farid le exige a María que calle y no reclame y le asegura que le tiene una sorpresa.

Renato piensa en su familia y también en María, pues la amó y la quiso desde que la recogió y ella solamente le hizo daño a su familia.

Rosa sufre por no saber la verdad sobre su hija. Es visitada por Fedora, quien le cuenta la verdad que Chofi le ha confesado. Rosa llora amargamente pues todos los años que se dedicó a buscar a su hija fueron vanos por la maldad de Lilia.

Farid habla seriamente con Renato, quien asegura que no quiere hacerle daño a María. Farid asegura que él tampoco puede por los lazos que la unen a él. Renato le aconseja que entonces la ayude.

Alejandra está dispuesta a denunciar a María por el daño que ha hecho. Ricardo le suplica que espere pues no deben causar más problemas a Renato. Alejandra es necia y se empeña mas Ricardo la detiene.

Carlota sufre en la cárcel y Rodrigo la visita para decirle cuanto la quiere. Carlota se ha amargado y le suplica a su hijo que nunca más vuelva a buscarla.

Farid le propone a María que se escape lejos con Ricardo, él los ayudará, mas la mujer no confía en las intenciones del hombre. María se impresiona al ver frente a ella a Renato, quien no evita llorar. Renato le pide perdón a María por lo que le ha hecho más ella no entiende qué es lo que el quiere darle a entender.

Rosa, atormentada por no poder recuperar a su hija ni tener el amor de el hombre al que siempre amó, camina sin rumbo por las calles, hasta ser cruelmente atropellada por un trailer que le quita la vida de un impacto.

Alejandra va al ministerio público y allí asegura que ella sabe en donde se encuentra María Guerrero y también el auto de ésta, lleno de drogas.

Farid decide dejar en libertad a Daría asegurándole que María debe pagar por lo que ha hecho. Farid le pide a Daría que huya lejos y se olvide de todo. Farid le da dinero y la documentación de María sin que la misma Daría se de cuenta de ello. Le entrega las llaves del verdadero auto de María y Daría decide irse de la casona.

Bernardo decide ir por si mismo a buscar a María a la mansión Dumas, dispuesto a asesinarla aunque por ello él tenga que ir a la cárcel.

Daría decide ir a buscar a Bernardo a la ciudad y repentinamente descubre que la está persiguiendo la policía, la cuál la ha confundido con María Guerrero pues son casi idénticas! María dispara a la policía hasta que el auto se queda sin gasolina. Trata de huir, de escapar, pero al enfrentarse con la policía muere en un tiroteo.

La policía llega a la mansión dumas por lo que María se esconde nuevamente. Descubre que el cuerpo de Beto no está donde antes.

La policía informa a Farid que María Guerrero ha muerto y que en su auto llevaba un cadáver. Bernardo llega en ese momento y se entera de todo. Farid les asegura a Bernardo y al teniente que tiene algo que mostrarles. Farid los lleva hasta donde está Renato, al cuál salvó después del accidente. Renato confiesa que Farid siempre lo ayudó y que María solo permaneció en la mansión unos minutos, con amenazas. Todos fingen sentirse tranquilos con la muerte de María.

Alejandra se alegra al ver en las noticias que María está muerta. Se lo informa a Ricardo quien se muestra indiferente pues en el fondo el sabe que esa mujer en la televisión no es María Guerrero.

Bernardo no cree en las palabras de Farid y Renato y cree que le ocultan algo. Los dos hombres le aseguran que María está muerta.

Patsy se entera de la trágica muerte de Rosa y se lo hace saber a Bernardo, quien se alegra de la desgracia de su ex aliada. Bernardo también sospecha que la que pudo morir en el automóvil de María pudo haber sido Daría, por lo que investiga en el lugar de los hechos y encuentra una sortija de la muchacha. ¡Está seguro de que María Guerrero aún está viva!

María habla con Ricardo, a quien le asegura que lo ama a pesar de todas las cosas. Ricardo le asegura que él también la ama pero que no pueden estar juntos puesto que ella le ha hecho mucho daño a su familia. María le llora y le suplica que estén juntos para siempre pero él se niega. No está dispuesto a pasar su vida al lado de una mujer como ella.

Farid asegura a Renato que jamás le dirá la verdad a María, una verdad que nadie puede saber. Renato le asegura que a María le irá bien a donde quiera que vaya.

Alejandra y Rodrigo se casan, ambos llenos de felicidad a pesar de las peripecias en sus vidas.

Enrico le da la noticia a Carlota, en la cárcel pero ella ha enloquecido y no lo reconoce, ni siquiera sabe que tiene un hijo. Ha perdido la razón.

María se despide cordialmente de Farid, a quién le asegura que en el futuro podrán volverse a encontrar y unir los lazos a los que los dos están atados.

Ricardo se siente solo pero está decidido a trabajar, olvidar el alcohol y olvidarse de María Guerrero, la sirvienta con la que tuvo enredos de faldas y a la cuál despreció por lo que ella decidió vengarse.

María se va del país con identificaciones falsas y en un aeropuerto se topa con Bernardo, quién la ha seguido. María asegura ser otra persona pero el le aconseja que no finja. María lo seduce, ambos cenan y se van a un lujoso hotel parisino, donde fornican como bestias. Sin darse cuenta y sin sospechar el uno del otro, cada uno toma un arma de fuego. Los dos de disparan, desnudos, asesinándose mientras fornican, uniéndose para siempre en semejante crimen pasional.




FIN











© SU NOMBRE ES MARIA DR. 2006
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(R) 1998    (P) 2006